Don Quijote y Sancho Panza son los dos personajes principales de “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Son persoanjes que han trascendido el papel y se han incorporado al imaginario popular, representados en multitud de formas artísticas desde la pintura hasta el cine.
Parte de la fascinación que ejerce a traves de los tiempos, para cualquiera que se acerca a ellos independientemente de su lengua, época o transfondo cultural recae en el hecho de que no son estereotipos o héroes sino personas que tienen contradicciones, dudas que intentan entender el mundo, evolucionan a lo largo de la novela conforme van teniendo aventuras y encuentros. En sus andanzas intentan aprender, hablan entre ellos, van ampliando sus puntos de mira y Cervantes dota a sus personajes de una humanidad que no se encontraba hasta entonces en la literatura.
Don Quijote y
Sancho Panza comienzan la novela representando dos personalidades totálmente opuestas, pero que a la vez definen muchas de las características de los españoles y latinos en general. El Quijote es una persona que vive inmerso en un mundo de fantasia, leyendo las novelas de caballerias con sus personajes fantasticos, sus castillos, dragones, doncellas necesitadas de protección pero a la vez con unas normas de conducta en las que priman la justicia, la defensa del mas débil y necesitado frente a los abusos de los poderosos. Sancho Panza es un personaje del pueblo, amante de la comida y el buen vivir, vago, no es sabio pero lleva consigo todo el saber popular recogido en refranes o historias transmitidas de generación en generación. Su visión del mundo es muy real, cruda, resignada casi siempre y al que no se le ocurre cambiar el mundo.
Don Quijote por su parte tiene una visión distorsionada y fantastica del mundo, no tan sólo cuando ve gigantes en lugar de molinos de viento, sino sobre todo en su aspecto menos tangible, cuando ve la injusticias o los abusos del poder o las cosas que no considera correctas, pero él que es un paladin de la justicia no se resigna, él que se ve como un caballero andante debe actuar, cambiar el mundo, mejorandolo. No es violento ni cruel, sino didáctico, perdona e intenta enseñar el correcto comportamiento aunque eso le traiga problemas pues entiende que mucha gente actua mal por desconocimiento y por no haber tenido un buen guía. No le importa que aquello que defiende todo el mundo sepa que es una causa perdida, pues si es injusta luchará contra ella.
Las andanzas del caballero y su improvisado escudero retratan la vida en Castilla en el siglo XVI, aburrida y monótona en muchos casos pero vistas por el hidalgo se nos transforma en un mundo nuevo a descubrir desde un punto de vista que no estamos acostumbrados a tener. En ese aspecto nos enseña en ver la maravilla de lo cotidiano, que se puede aplicar siempre a nuestras vidas. Sancho Panza representa la visión real que le sirve de contrapunto, descarnada y desprovista de maravillas, a la cual intenta adaptarse o pasar a su lado sin transformarla.
Es notable la evolución de los personajes a lo largo de la novela, ambos cabalgan juntos, tienen aventuras, pero sobre todo hablan y escuchan las historias de los otros personajes que se van encontrado en los distintos capítulos, aprenden de ellos y de si mismos, evaluan, actuan, aprenden y se transforman. Asi de los dos puntos de vista tan dispares que tienen ambos al principio de la novela, van acercando posiciones cuando comprenden el punto de vista del otro, el hidalgo ya no verá al final gigantes, princesas y personas mal orientadas que después de una lección enmendaran sus vidas, a la vez Sancho descubre que aunque sea un poco es bueno intentar cambiar las cosas que no nos gustan, mejorandolas, que la vida es una aventura en que cada dia pueden pasar cosas nuevas y fascinantes.
Cuando Don Quijote en el lecho de muerte reniega de ese mundo fantastico que imaginaba es Sancho el que ve la magía del mundo, añora y desea volver a cabalgar aunque sea a lomos de su burro, tener aventuras y "desfacer entuertos".
Cervantes realmente nos muestra a nosotros mismos con nuestros defectos y virtudes, y descubrimos que todos debemos llevar dentro a un Quijote y a un Sancho para poder ver el mundo como és pero a la vez como nos gustaría que fuese, aprender de los libros y los sabios, pero no olvidar la sabiduria popular y el sentido común. Acercandonos a ellos nos conocemos mejor, comprendemos otros puntos de vista y recogemos pistas de como navegar por la vida que son tan validas hoy en dia como en el año en que fue escrito.