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Cuando alguien piensa en “una guitarra”, lo que la mayoría tiene en mente es un guitarra acústica. Su nombre deriva del latín cithara, y su historia y tradición se remontan miles y miles de años atrás. Las guitarras acústicas son huecas, y casi siempre tienen un “hueco de sonido” – un hueco circular en la parte frontal del instrumento. Por lo general tienen 6 cuerdas, que producen un sonido relativamente alto al rasgarlas.
Muy a menudo estas guitarras son asociadas a la música folk, y en general a la música “suave”, pero notarás que están presentes en todo tipo de género musical, desde el country hasta el heavy metal.
Las “guitarras clásicas” parecen muy similares a las “guitarras acústicas”, y de seguro es un instrumento acústico, aunque posee ciertos rasgos distintivos. Las guitarras acústicas estándar tienen 6 cuerdas fabricadas de acero. Por otro lado, las clásicas tienen 6 cuerdas también, pero 3 de ellas están hechas de nylon. Esto hace posible que el sonido de las guitarras clásicas sea muy diferente al de las acústicas. Además, el cuello de las guitarras clásicas suele ser considerablemente más ancho.
Si lo que quieres es hacer música clásica, flamenco, latina o algunas melodías y tonos de acción rápida, lo mejor que puedes hacer es aprender a tocar la guitarra clásica con cuerdas de nylon.
Pero si lo que deseas es tocar música de otra clase de género, lo ideal es que aprendas con una guitarra acústica con cuerdas de acero,
Además, debes tener en cuenta el estilo del cuerpo de tu guitarra clásica. Existe una amplia variedad de tamaños de cuerpo para las guitarras acústicas, que van desde pequeño hasta jumbo o extra grande. Cada tamaño produce un sonido que lo diferencia del resto. Las guitarras de cuerpo más pequeño producen un sonido más agudo y de rango medio, y además son más fáciles de sujetar.
Las de cuerpos más grandes producen sonidos más bajos y son un poco más difíciles de operar. La única manera para saber qué clase de cuerpo es el mejor para ti, es probando las distintas variantes por tu cuenta. Cerciórate de que la guitarra que utilices te haga sentir cómodo al tocarla y sujetarla – tocar la guitarra es en sí una actividad que desde el comienzo es desafiante, y lo último que querrás es que te resulte más difícil por haber elegido un instrumento con el cual no te sientes a gusto.
Al elegir tu guitarra, pruébala y llévasela a un músico que tengas más experiencia para que te brinde consejos, en particular si la guitarra que vas a comprar es de segunda mano.
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