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Ingredientes: 350 gramos de camarones (preferentemente crudos), una cebolla grande, medio kilo de tomates frescos y maduros, seis cucharadas de aceite de oliva extra virgen, una cucharada de orégano fresco picado, una cucharada y media de alcaparras, sal fina y sal gruesa, 500 gramos de fideos secos, ramitas de orégano para decorar. Preparación: limpiar los camarones, si son muy grandes costarlos por la mitad. Quitarle la cascara a la cebolla, y cortarla en rodajas muy finas. Separar las rodajas en aros. Reservar hasta utilizar. Poner a calentar agua en una cacerola y, cuando rompa el hervor, sumergir los tomates unos 30 segundos. Escurrirlos y pelarlos. Partirlos por la mitad, quitarles las semillas con una cucharita y cortarlos en cubos chiquitos y parejos. Verter el aceite en una sartén grande y rehogar en él los aros de cebolla hasta que apenas comiencen a dorarse en los bordes. Agregar los cubitos de tomate con el jugo que hayan soltado. Cocinar moviendo la sartén (no revolviendo) para que los cubitos de tomate no se deshagan (si quiere se puede revolver con cuchara de madera pero hay que tener cuidado de no aplastar los cubitos de tomate). En cuanto se consuma un poco el jugo, a los diez minutos, agregarle el orégano. Incorporar luego las alcaparras (enjuagarlas antes si son conservadas en salmuera) y los camarones. Cocinar aproximadamente dos o tres minutos, hasta que los camarones se vuelvan rosados (si son crudos) o se calienten (si son cocidos). Probar y agregarle sal. Una vez que la salsa este lista, retirar del fuego y reservar. Calentar en una cacerola cuatro litros de agua con una cuchara de sal gruesa y, cuando rompa el hervor, incorporar los fideos. Hacerlos hervir hasta que estén al dente (el tiempo indicado en el envase). Cuando estén listos, escurrirlos. Agregarlos a la sartén donde estaba la salsa de camarones y alcaparras, llevarlos al fuego unos segundos para que se impregnen bien. Retirar y servir en platos individuales, y adornar con unas ramitas de hierbas frescas, como puede ser orégano, salvia, albahaca o lo que más le guste. En estos platos no es muy recomendable agrégales queso rallado porque taparía mucho el sabor.
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